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SOL Y BEBÉS

may 16, 2020

El Sol y la Piel de nuestros bebés

Ahora ya que empieza el calor y el buen tiempo hay que prestar especialmente atención a la piel de nuestros chiquitines a la hora de exponerlos al sol; ya bien sea en la terraza, jardín, en el parque, playa o montaña.

La piel del bebé es frágil y está poco protegida frente a las agresiones externas, incluidos los rayos solares. Es cierto que la exposición solar es beneficiosa para los niños ya que interviene en la fijación del calcio en los huesos, pero las quemaduras solares en bebés, especialmente durante la primera infancia, se han asociado con un mayor riesgo de sufrir cáncer de piel (melanoma) en la edad adulta.

El sol emite radiaciones que penetran en la piel. Éstas son indispensables para nuestra salud pero también pueden ocasionar efectos nefastos para el organismo. La piel del niño es más frágil que la del adulto frente a la radiación UV: se defiende peor contra las agresiones provocadas por el sol y conserva, durante muchos años, la “memoria” de las quemaduras solares que sufre. Por lo tanto, la infancia es un período clave en cuanto a la exposición al sol, y el papel de los padres es fundamental para preservar la piel de los hijos. 

Como dato curioso e importante la Academia Americana de Pediatría recomienda que los lactantes menores de 6 meses no sean expuestos al sol de forma directa. En caso de que no se pueda evitar la exposición solar, el bebé debe ir vestido con pantalón largo, camiseta de manga larga y un gorro, siempre de tejidos fresquitos y transpirables. Se recomienda también aplicarles un protector solar para bebés de calidad, testado por dermatológos y pediatras y con sus pertinentes estudios clínicos de seguridad y eficacia. Nosotros desde nuestra experiencia os recomendamos SIEMPRE un fotoprotector con un SPF 50+ para proteger las zonas de piel expuestas como la cara o las manos

Por encima de los 6 meses de edad, los rayos solares siguen produciendo quemaduras graves y por ello es necesario seguir una serie de recomendaciones en relación a la exposición solar de los bebés y niños pequeños. 

 

LAS ESPECIFICIDADES DE LA PIEL DEL NIÑO FRENTE AL SOL

Una piel inmadura

La piel del niño se encuentra en plena formación y posee un capital celular único desde el nacimiento: por lo tanto, es necesario protegerla de los peligros del sol.
Su inmadurez se manifiesta en distintos niveles:

 

  •          En la epidermis, las células pigmentarias (melanocitos) son menos abundantes, por lo que la fotoprotección es mucho menos eficaz que en la edad adulta.
  •          Las células inmunitarias protectoras (células de Langerhans) tampoco tienen un buen desempeño y, por lo tanto, son más sensibles a la radiación UV.
  •          La cohesión de las células es menor y la radiación puede penetrar más fácilmente.
  •          Las glándulas sebáceas son inmaduras hasta los 7 años de edad. La piel de los niños tiene tendencia a estar seca, desprovista de los lípidos que forman (con el sudor) una barrera eficaz (la película hidrolípidica). El sol sólo empeora esta situación.
  •          Por último, las glándulas sudoríparas permanecen inmaduras hasta los 3 años de edad. En caso de exposición prolongada al sol, o de calor muy agobiante, estas glándulas no pueden producir el sudor suficiente para eliminar la energía almacenada.  Existe entonces el riesgo de sufrir un golpe de calor, que puede ser mucho más grave si se produce una deshidratación aguda y se debe recurrir a la hospitalización.


Una piel más expuesta al sol

Las actividades que realizan los niños (juegos al aire libre, paseos, vacaciones, etc.) los llevan a estar entre 2 y 3 veces más expuestos al sol que los adultos cada año. A los 18 años, ya hemos recibido un 50 % de la radiación solar que recibiremos durante toda nuestra vida.

 


Daños acumulados e irreversibles

La piel tiene memoria: guarda a largo plazo las agresiones solares que recibe durante la infancia, que pueden dar lugar a daños visibles en la edad adulta. Numerosos estudios han demostrados que una fuerte exposición solar durante la infancia, en especial frecuentes quemaduras dolorosas, representa un factor de riesgo de desarrollar un melanoma en la edad adulta.

 

FILTROS Y PANTALLAS

Los productos de protección solar están compuestos por filtros y/o pantallas:

 

  •          Los filtros químicos son sustancias sintéticas que actúan por absorción de la energía transmitida por las radiaciones luminosas. Según cuál sea su composición, sólo absorben las radiaciones solares de determinadas longitudes de onda. Para garantizar una proteccióne eficaz de amplio espectro, es necesario asociar varios filtros químicos. Además, no todos estos filtros son fotoestables y, dado que también pueden penetrar en la piel, existe un riesgo de fototoxicidad y alergia.

 

  •          Las pantallas minerales actúan por reflexión y dispersión de la radicación UV, sea cuál sea su longitud de onda.Las pantallas minerales utilizadas en las cremas son inertes y fotoestables, y forman una película en la superficie de la piel que limita el riesgo de penetración, lo que explica su seguridad.

 

 

  •          Los filtros o pantallas organominerales tienen un mecanismo de acción mixto entre los dos anteriores. Actúan por absorción y por reflexión de la radiación UV pero, contrariamente a lo que sucede con los filtros químicos, su espectro de acción es más amplio y permiten una protección mayor frente a la radiación UV. Además son fotoestables e, igual que las pantallas minerales, permanecen en la superficie de la piel, por lo que resultan adecuados para la protección de la piel del niño.


Para tu hijo, por tanto, elige preferentemente una protección solar a base de pantallas minerales o de filtros o pantallas organominerales.

 

La exposición solar debe ser gradual

La piel debe ser expuesta al sol siempre con fotoprotección y de forma paulatina para que ella misma genere poco a poco sus defensas. Las quemaduras suelen producirse tras exposiciones intermitentes y prolongadas, lo que no es nada aconsejable ni para niños ni para adultos. En verano especialmente deben evitarse las horas con mayor intensidad de radiación solar (de 10h a 16h) y siempre que sea posible, es recomendable que los niños pasen el mayor tiempo posible en la sombra. Sobretodo es muy importante reponer el fotoprotector cada hora

La Hidratación

La exposición solar siempre conlleva un riesgo de deshidratación por la pérdida de líquidos y electrolitos a través del sudor, por lo que es muy importante hidratarse a menudo. Es importante que los niños beban agua y, a partir de cierta edad, es recomendable que ingieran también alimentos con agua como, por ejemplo, fruta.

¡Les refrescará, les hidratará y además les encantará el sabor!

Todo el equipo de Farmacia César Augusto 47 ZARAFARMA estamos muy concienciados de la importancia de una buena fotoprotección tanto en la edad adulta como en la más tierna infancia, por eso siempre trabajamos con los laboratorios dermatológicos más a la vanguardia

¿Cuál es vuestra elección a la hora de fotoproteger a vuestros chiquitines?

¡¡SÉ RESPONSABLE!!

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